La espiritualidad

en momentos difíciles

Juan Carlos Bello

III  Etapa Discipular

Lo que actualmente vive la humanidad entera se califica como ‹‹tiempos difíciles››, pues se corren riesgos: caer enfermo, perder en cuestiones económicas, perder la comunicación interpersonal en nuestro diario vivir e incluso el de alejarnos de nuestros seres amados. Existe un riesgo mayor para cualquier cristiano católico de fe viva, que es perder la misma relación con Dios, pero, ¿cómo mantener esta relación?, ¿qué gano con la oración en estos momentos?, ¿cómo mantener la esperanza ante el sufrimiento?

 

San Pablo recuerda que es preciso para la fe, pasar por pruebas para ser auténtica ante Dios (Cfr. 1P 1, 6-7), con esto no se quiere reducir esta situación actual como una prueba, sino, más bien, recordar que en lo difícil de la vida se demuestra la mayor calidad del amor, y es que, el amar sin medida (Bernardo de Claraval) es amar aún en el sufrimiento pues “porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único para que todo el que crea en el no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Con todo esto aprendemos a estar unidos a Dios, a estar unidos en oración, pues en estos tiempos que no podemos ir a los templos y participar de la oración comunitaria, nuestra oración personal, gracia de Dios, se convierte en la expresión de amor más grande de toda la Iglesia hacia nuestro Dios. En conclusión, “oportet Semper orare” (conviene orar siempre), en los momentos difíciles de la vida para mantener la esperanza y en los momentos felices para agradecer el amor a Dios.

 

Mantener esa relación con Dios es buscar la santidad, ya que, esta no se logra sin la oración, y buscar la santidad es vivir con la esperanza de que Jesús va en nuestra barca, ya nos lo recordaba en los días pasados el papa Francisco “con Cristo la vida no muere”. Que esta sea nuestra esperanza, que irradie el mundo entero pues aunque “indignos de tan alta felicidad, la podemos esperar por los méritos de Jesucristo” (san Juan María Vianney) y con solo ese acto de esperanza estaremos dando el salto de fe necesario para vivir con Dios en nuestras familias, vecinos y en nosotros mismos, mientras esperamos el momento adecuado de volver a darle gracias como asamblea santa y poder continuar nuestras vidas cotidianas, habiendo aprendido que la relación con Dios, ¡no la podemos perder! Ya que solo con ella mantendremos la esperanza en el mundo.

 

Forma Señor nuestro entendimiento y pensamiento, purifica nuestra mente y haz que te recordemos en los momentos difíciles y debilidad, para que logremos dar esperanza en el mundo y podamos ayudar a muchos en la búsqueda del Amor.

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