¿Cómo leer a la luz de la fe las tragedias y dificultades de la vida?

Daniel Mauricio Figueroa Jaimes

III Etapa Configuradora.

Desde hace unas semanas, estamos viviendo una situación tan particular como difícil, tan negativa como esperanzadora, cada quien póngale el tinte que quiera. Lo que no se puede negar, es que esta cuarentena, le ha devuelto a la humanidad una perspectiva que hace mucho se había perdido, y es la de volver a lo esencial, a lo sencillo y natural de la vida, aquello en lo que es difícil detenerse y examinar por temor a la confrontación, reflexión y encuentro con uno mismo.

Las dificultades o tragedias han estado y estarán presentes en la vida de cada persona, porque nadie está exento de no tener situaciones difíciles, prueba de ello, es el CoVid-19, un virus que ha demostrado cuán frágil es la naturaleza humana. Entonces, ¿cómo leer esta difícil situación y demás dificultades de la vida a la luz de fe?

Para responder ésta pregunta, quiero detenerme brevemente en algunos aspectos de la vida de Jesús, como la Anunciación, su nacimiento y la Pasión, destacando aquellos elementos que demuestran que Jesús conoció, vivió y superó las dificultades y asumió el sufrimiento para redimir a la humanidad del pecado.

El Ángel Gabriel, dio un anuncio muy importante a María, que ella sería la elegida para llevar en su seno al Salvador (Lc 1, 26-3); no obstante, José decidió repudiarla en secreto. Antes del nacimiento, no tenían donde hospedarse y la Virgen, a punto de dar a luz, tuvo que parir al Unigénito en un pesebre, siendo éste un acto de amor y humildad sin precedentes. Fijémonos, pues, en la dificultad que vivieron los tres, y cómo la afrontaron a partir confianza inquebrantable en Dios. Así es, la confianza, en tiempos de dificultades es una respuesta muy eficaz a Dios que tiene por recompensa, el consuelo del creador.

Ahora bien, Jesús, en su Pasión, se sufrió más que nadie por nosotros, porque sin decir ni una palabra soportó todo por amor a nosotros y ese es otro elemento de como leer desde la fe las dificultades, la generosidad. Jesús fue generoso, se dio por entero y en este tiempo de adversidad los invito a hacer lo mismo desde su propia realidad de vida a ser generosos con su familia y salir de esos sentimientos que ha provocado este virus, como el desánimo, el desaliento o el miedo.

Nadie está exento de no tener dificultades, de no sufrir, al contrario, Dios lo permite para que crezcamos en la confianza filial, en la obediencia, en el cuidado por los demás, por la salud propia. Démosle el giro a esta situación y observemos cuánta solidaridad se ha manifestado, en los que día y noche trabajan por cuidar de aquellos que están contagiados, pues ese un elemento de fe en el que Cristo se hace presente en médicos y enfermeros para acompañar y asistir a los que sufren.

La fe, está volviendo a su esencia, gracias a esta pandemia, porque el mundo tuvo que mirar a Dios, volver su rostro, recordar que él si puede sanar, y que él es la unidad de todos nosotros, quienes hemos vuelto a valorar lo simple de la vida como el compartir familiar, la cercanía y el diálogo. Entonces, si es posible mirar con ojos de fe las dificultades, porque Dios forja nuestro carácter, nos dan fuerzas y nos permiten amar lo que realmente importa y aquello que es fundamental.

Finalmente, las tragedias, las dificultades y el sufrimiento, son necesarios, para recordar que siendo vulnerables y frágiles, sea Dios el que con su fuerza y poder obre en nuestras vidas. Deseo para todos en estos días de recogimiento, la Semana Mayor, pedirle al Señor, que nos fortalezca la fe para no salir corriendo y llenarnos de pánico, que Él nos permite responderle con una corazón confiado y seguro de sentirse protegido en sus manos.

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