Etapa Discipular

DESCRIPCIÓN

Esta etapa se llama discipular porque pretende que el seminarista llegue a tomar la decisión definitiva y vinculante de ser discípulo misionero del Señor, en camino de seguimiento hacia el sacerdocio ministerial y la vivencia de los consejos evangélicos. 

Discípulo es: “aquél que ha sido llamado por el Señor a estar con Él (Cf. Mc.3, 14), a seguirlo y a convertirse en misionero del Evangelio.

El discípulo aprende cotidianamente a entrar en los secretos del Reino de Dios, viviendo una relación profunda con Jesús.

 

Este permanecer con Cristo implica un camino pedagógico-espiritual, que transforma la existencia, para ser testimonio de su amor en el mundo”

 

Una vez terminada la etapa propedéutica, en la que se asentaron las bases sólidas para la vida espiritual y la iniciación cristiana en los diferentes aspectos de la vida del formando, ahora se trata de lograr que el futuro pastor crezca en la construcción de su propia persona y en la vida comunitaria, en su vida cristiana y espiritual, en el encuentro con las ciencias filosóficas que le van a enseñar a pensar, a abrirse a las ciencias humanas, al mundo del pensamiento científico, en una proyección pastoral que le haga conocer los rasgos del discípulo misionero.

FINALIDAD

 

La etapa discipular se encamina a adquirir el grado de libertad y madurez interior, que dispongan al seminarista a iniciar con serenidad y gozo, el camino que lo conducirá hacia una mayor configuración con Cristo en la vocación al ministerio ordenado .

 

Objetivo primordial de esta etapa es arraigar al seminarista en el seguimiento de Cristo, escuchando su Palabra, conservándola en el corazón y poniéndola en práctica .El llamado implica: encuentro con Jesús, conversión, discipulado, comunión y misión. En la dinámica del discipulado, Jesús invita a descubrirlo como la fuente de la vida y a unirse permanentemente a Él para dar fruto; porque sin Él, nada se puede hacer (Cf. Jn 15, 5). En la convivencia cotidiana con Jesús, los discípulos descubren que no fueron ellos los que escogieron a su Maestro, fue Cristo quien los escogió; además, fueron elegidos para que estuvieran con Él y enviarlos a predicar (Cf. Mc 3, 14b). Esta es la finalidad del seguimiento: “ser de Él”, formar parte “de los suyos” y participar de su misión

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