Dimensiones de la formación

El primer responsable de su propia formación es el seminarista, porque él será en el futuro el sujeto de la formación permanente. «Cada seminarista es protagonista de su propia formación y debe hacer un camino de constante crecimiento en el ámbito humano, espiritual, intelectual y pastoral, teniendo en cuenta la propia historia personal y familiar. Los seminaristas son también responsables de la creación y mantenimiento de un clima formativo coherente con los valores evangélicos» (RFIS, 130).

El Seminario ofrece los espacios suficientes para que cada candidato, de acuerdo a su proceso, vaya madurando y profundizando su opción. Las cuatro dimensiones se integran y se complementan, no hay un énfasis en una sola, por eso, el papel de los formadores es impulsar y fortalecer este equilibrio, para que los futuros sacerdotes tengan los elementos adecuados para responder a los desafíos que la sociedad actual propone.

Dimensión Espiritual
Dimensión Académica
Dimensión Pastoral
Dimensión Humano-Comunitaria

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