Dimensión Académica

La dimensión académica es la que estructura al seminarista en sus conocimientos, la forma de adquirirlos y transmitirlos, como preparación a su futuro servicio ministerial, de modo que dichos conocimientos contribuyan a su formación humana, espiritual y pastoral. Es una exigencia insustituible de la inteligencia con la que el hombre participando de la luz de la inteligencia divina, trata de conseguir una sabiduría que se abre y avanza al conocimiento de Dios y a su adhesión.

"La formación intelectual, aún teniendo su propio carácter específico, se relaciona profundamente con la formación humana y espiritual, constituyendo con ellas un elemento necesario. En efecto,  es como una exigencia insustituible de la inteligencia con la que el hombre, participando de la inteligencia divina, trata de conseguir una sabiduría que a su vez abre y avanza al conocimiento de Dios y a su adhesión” (Cf. GS 15). Esta formación evita varios extremos: “El demasiado activismo, la poca reflexión y la instrucción al margen de la realidad” (NBFC 240), debe ser por el contrario profunda, integral, interdisciplinaria y para la investigación, de modo que responda a los desafíos del tercer milenio.

La formación académica de los candidatos al sacerdocio encuentra su justificación específica en la naturaleza misma del ministerio ordenado, y manifiesta su urgencia actual ante el reto de la Nueva Evangelización. (1 Pe 3,15), mucho más los candidatos al sacerdocio y los presbíteros deben cuidar diligentemente el valor de la formación intelectual en la educación y en la actividad pastoral, dado que para la salvación de los hermanos y hermanas, deben buscar un conocimiento más profundo de los misterios divinos.

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