¿Cómo responder a Dios cuando te llama?

D. Juan Manuel Hernandez

IV Etapa Configuradora

Al hablar de vocación se piensa en aptitud para un oficio, o estado de vida, pero olvidamos que la vocación va más allá de aquello que se escogió hacer o que me tocó vivir, se trata de una propuesta no de cualquier persona si no de Dios, eso quiere decir que si Dios es espíritu y trasciende todo el llamado que hace, también nos lleva a vivir en un plano sobre natural y trascendente que no es solo un querer y un obrar natural.

Es la razón por la antes de dar una respuesta a la llamada de Dios es necesario tener en cuenta las dos entidades personales que intervienen, en primer lugar un conocimiento de la persona que está llamando, que en última instancia es el más importante por el compromiso que conlleva, pues ha confiado y dispuesto todo para la llamada junto con todo lo necesario para que el que es llamado, pueda cumplir con la misión y llevarla a feliz término.

Sabiendo quién es el que llama y que es lo que quiere y para tener seguridad de esto se cuenta además con la seguridad de la gracia. Dios se ha fija de en esa persona no es por mérito alguno o por las capacidades que tenga, sino por un designio de su amor, el llama a los que él Quiere Dios ama de antemano al que va a llamar desde antes de crearlo, como lo describe Jeremías 1,5.

En segundo lugar vemos a la persona que es llamada, quiere decir que debe conocer que es la persona desde el plano de la Antropología Teológica, como creatura de Dios, creada de la nada a imagen y semejanza suya, pero herido por el pecado y con esto sometido a sus pasiones, su fragilidad, errantes como ovejas sin pastor destinada pues a la condenación.

Meditando en la oración el estudio o la ayuda de una persona adelantada en estos caminos, se va descubriendo, que la llamada es inmerecida, también que necesita unos virtudes para que se lleve a cabo, como es la humildad, porque Dios resiste a los soberbios pero da su gracia a los humildes, (St.4, 6) reconociendo la nada del hombre y el todo de Dios.

La llamada dependerá en su mayoría del obrar de Dios por eso se necesita la humildad, para pedirla, recibirla y agradecerla, ya que el ámbito en el que se va a mover es, el sobrenatural, en el plano de la gracia, de ahí que la respuesta a esa llamada se prepara desde la oración, y la orientación vocacional la cual te brinda este seminario. O la persona que Dios ponga en tu camino.

Así que si sientes que Dios te llama, no tengas miedo como nos invita Jesús, recordando sus palabras que nos dejó antes de partir, “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28, 20) meditar estas dos cosas con calma y luego decidir, nada se pierde afirma Benedicto XVI Dios no quita nada y lo da todo.

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